Desafiando las amenazas de sanciones por parte norteamericana, la semana pasada Turquía realizó una prueba de fuego con al menos un misil de su sistema de defensa aérea ruso S-400, en lo que aparentemente fue una ostensible muestra de su determinación para activar dichos sistemas, sin embargo Ankara podría estar apuntando también otros objetivos.
Ankara ni confirmó ni negó haber realizado el test de seis horas, sin embargo un oficial norteamericano (anónimo) informó a Reuters que Turquía había realizado el test con el sistema de defensa S-400.
A principios de octubre, las autoridades turcas emitieron un aviso de aviación de que se dispararían misiles no especificados a mediados de octubre en la zona del Mar Negro, cerca de la ciudad de Sinop.
Los expertos que analizaron las imágenes del lanzamiento el 16 de octubre, identificaron el proyectil como un misil S-400 de tipo 40N6E, cuyo alcance es de 400 kilómetros, según el tipo de encendido del motor y por el ángulo de la estela de humo. Se esperaba que se llevaran a cabo otras dos pruebas en el mismo lugar para el día 19 de octubre. La prueba, que duró aproximadamente seis horas, representa la fase más crucial en el camino hacia la activación de los sistemas S-400, una línea roja para Estados Unidos, desde que Rusia comenzara con las entregas en julio de 2019 y tras la realización de los simulacros anteriores en noviembre de 2019, cuando Turquía usó aviones de combate F-16 y F-4 para testar otros componentes, probablemente rádares, en una base aérea a las afueras de Ankara, donde tenían almacenadas cuatro baterías S-400. Ahora el último paso a observar antes de una completa activación del sistema, sería la asignación oficial de los operadores del S-400 a la estructura de combate de la fuerza aérea turca, probablemente a nivel de regimiento y su despliegue operativo en sus lugares de servicio. No está claro dónde se colocarían
Ahora, el último paso a observar antes de una activación completa será la asignación oficial de los operadores del S-400 a la estructura de combate de la fuerza aérea turca, probablemente a nivel de regimiento, y su despliegue operativo en sus lugares de servicio. No está claro dónde ubicarían las cuatro baterías, pero es casi seguro que una se mantendrá en Ankara. Es muy probable que, dada la fuerza militar de Turquía en el mar Egeo y en el Mediterraneo Oriental, dos de las baterías estén ubicadas allí. Una cuarta batería podría ser ubicada en la frontera siria o armenia.
La prueba crítica se produjo en un momento en que la casa blanca está preocupada por las elecciones presidenciales que están a menos de tres semanas. Ya en julio de 2019, el secretario de estado Mike Pompeo advirtió a Turquía de «más sanciones» tras su expulsión del programa de combate de ataque conjunto F-35 y remarcó que la activación de los S-400 sería «inaceptable». El Departamento de Estado no confirmó la prueba realizada el 16 de octubre, pero advirtió de las «graves consecuencias» si Ankara activa el arma. Un portavoz del Pentágono declaró: «Hemos sido claros, un sistema S-400 operativo es contradictorio con los compromisos de Turquía como aliado de EEUU y la OTAN. Nos oponemos a la compra del sistema por parte de Turquía y estamos profundamente preocupados por los informes que apuntan a que Turquía lo está poniendo en funcionamiento». El Presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el republicano Jim Risch, dijo que Turquía había «sobrepasado los límites» e instó a la administración a enviar una «señal fuerte» a Turquía para instarla a que se deshaga de sus S-400. La OTAN, por su parte, dijo: “Cualquier prueba del sistema de defensa aérea S-400 por parte de Turquía, si se confirma, sería lamentable. Es importante que Turquía continúe trabajando con otros aliados para encontrar soluciones alternativas.
Mientras tanto en Turquía, los miembros y simpatizantes del partido gobernante AKP (Partido Justicia y Desarrollo) se encontraban de celebración. Los medios progubernamentales elogiaron la prueba como una señal de como una Turquía más empoderada se enfrenta a los Estados Unidos o se independiza de Occidente y que dichas pruebas constituyen una «medida que enloquecerá a aquellos que no pueden soportar la imparable fuerza de Turquía». Refiriéndose a los que critican en Turquía la compra del S-400, Bulent Turan, el látigo parlamentario del AKP tuiteó: «El S-400 ha sido probado hoy en Sinop. El principal problema de este hermoso país son esos miserables que se hacen pasar por intelectuales que son incapaces de reconciliarse con los valores de la nación y nunca confían en su estado, además en esos políticos superficiales de la oposición que no pueden comprender dónde deberían estar en los asuntos nacionales».
Pero según los observadores, el momento de la prueba no fue una coincidencia. A pesar de las presiones del Congreso, especialmente de los demócratas, Donald Trump se ha mostrado reacio a imponer más sanciones a Turquía. A menudo los demócratas han cuestionado la relación de Trump con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Muchos opinan que Ankara ya está maniobrando para fortalecer su posición ante la perspectiva de que Joe Biden gane las elecciones el 3 de noviembre. El argumento está basado en la suposición de que Ankara está utilizando los S-400 para obtener concesiones de Washington sobre cuestiones polémicas como el noreste de Siria, zona bajo control kurdo. En consecuencia, Ankara podría eventualmente dar un paso atrás en una activación completa de los S-400, dependiendo de las concesiones que obtenga. Otros analistas, sin embargo, creen que Ankara tomó hace tiempo la decisión de activar el sistema S-400 y que no tiene intención de retroceder. Según este punto de vista, los S-400 reflejan el impulso de Turquía por la «independencia» del bloque de seguridad occidental y la OTAN, en favor de una postura «no alineada». Dicho de otro modo, los S-400 son el símbolo de la nueva posición geopolítica y la autoconfianza de una Turquía que se afirma como una potencia regional independiente.
Otra de las perspectivas se centra en los problemas internos del gobierno. Turquía se encuentra en las garras de una profunda crisis económica que está golpeando gravemente a los grupos de bajos ingresos y a la clase media, que constituye la mayor parte de las bases votantes del AKP. Por lo tanto, Ankara necesita «historias de éxito» en la arena internacional para avivar el sentimiento nacionalista y distraer al público, listo para enfrentar los riesgos de la política exterior y así mantener su apoyo popular. Así, los S-400, representados como un símbolo de independencia de Turquía, están cumpliendo generosamente este propósito.
Por último, algunos observadores establecen un vínculo entre la prueba de fuego y las crecientes relaciones de Turquía con Ucrania. El mismo día que se probó el misil, Erdogan recibió a su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky en Estambul. Las dos partes firmaron sendos acuerdos de cooperación militar destinados a elevar su colaboración en la industria de defensa a nivel de «asociación estratégica». Por lo tanto, según este argumento, la prueba estaba destinada a apaciguar a Rusia, que está en desacuerdo con Ucrania. Una asociación estratégica turco-ucraniana podría alterar fundamentalmente la geopolítica en la región del Mar Negro y ciertamente irritaría a Moscú, aunque su reacción oficial aún está por ser vista.
No pueden descartarse ninguno de los cuatro argumentos y todos ellos pueden haber contribuido a la decisión de Ankara de continuar con las pruebas hasta cierto punto. en cualquier caso, Ankara ha sido bastante astuta con elegir el momento para la activación de los S-400 ya que tanto Washington como Moscú se encuentran ocupados en otras prioridades.
Fuente: Al-Monitor