Nedim Türfent, periodista encarcelado en la prisión de alta seguridad de Van, habla en una carta enviada a su familia sobre las condiciones de los presos amenazados por la pandemia y levanta una voz de alarma, sobre las medidas restrictivas, la prohibición del régimen de visitas, la prohibición de la practica de algún deporte o de cualquier otra actividad, transformando el tiempo de los presos en un aislamiento casi total. También denuncia las violaciones de los derechos humanos y la ausencia de medidas sanitarias para los detenidos en situación de riesgo, particularmente los que están enfermos. En su carta Nedim, especifica que son insuficientes los productos sanitarios y los desinfectantes requeridos para combatir al Covid-19 y que no proporcionan ninguna mascara, sino que son vendidas.
Los presos enfermos son abandonados a la muerte.
Durante la pandemia se han agravado las condiciones preexistentes y Nedim concreta que el aislamiento ha alcanzado un nivel superior, llegando a tomarse medidas totalmente arbitrarias. El hecho de que no estén aplicando medidas sanitarias con respecto a los presos máyores de 65 años y presos enfermos significa que estas personas están siendo abandonadas a la muerte. Todas las actividades, incluidas las deportivas, las visitas familiares y de abogados están prohibidas y son impuestas a los presos que se encuentran en celdas de tres personas o en solitario. A los presos condenados a cadena perpetua, quienes normalmente salen dos o tres horas diarias al patio han visto su tiempo restringido aún más. Dichos prisioneros se encuentran encerrados en celdas estrechas y cerradas. Se realizaron solicitudes al Ministerio de Justicia para que los horarios fueran más flexibles y poder acceder al aire limpio, al menos durante la pandemia, pero las autoridades han levantado un muro de silencio.
No toman medidas específicas con respecto a los presos condenados o los que están bajo encarcelamiento temporal, incluso aquellos con enfermedades declaradas por el Ministerio de Salud y que han sido identificadas como de riesgo. Incluso han suspendido la atención sanitaria requerida en condiciones normales. En un momento promulgaron un paquete de leyes de las que fueron excluidos los presos políticos. Así mismo se ha paralizado la transferencia de los presos cuya condena restante es menor de un año a cárceles comunes.
Menciona el caso específico de Arafat Özek, un preso enfermo de 68 años que sufre de asma, problemas respiratorios crónicos y enfermedad tiroidea, así como de hipertensión, que no ha sido puesto en libertad condicional pese que le quedan 9 meses para cumplir su sentencia. También se encuentran en su misma situación un gran número de presos a los que se les ha denegado su derecho como: Cahit Hezer, Azim Sökemen, Kemal Kahraman, M. Ali Kürtüm, Mehvan Tas, Hakan Fırat, Kasım Temel, Orhan Ölmez, Suphi Çetinkaya, Tahir Gürdal.
No hay productos higiénicos ni desinfectantes
«A pesar de nuestras reiteradas solicitudes, no se proporcionan agua, guantes ni colonia. Las mascarillas son vendidas, pese a estar prohibido por el gobierno, continúan vendiéndose en la cantina del penal. Venden productos de mala calidad a precios abusivos».
Tras la amnistía especial aplicada por el conjunto de leyes, la prisión se vació y los detenidos que trabajaban en la panadería y la cocina se fueron a sus casas. Estos puestos han sido sustituidos por nuevo personal del presidio que carecen de la suficiente formación con la consecuente disminución en la calidad nutricional de los alimentos.
Aunque han establecido jurisprudencia las decisiones del Tribunal Constitucional, las suscripciones a los periodicos Yeni Yasam y Xwebum no son transferidos. Durante 10 días de abril, el periódico Evrensen, cuya suscripción se paga por adelantado, no fue distribuido. El único canal de televisión de la oposición que estaba autorizada en la prisión, Tele 1, ha sido retirada del sistema audiovisual central, alegando «insultos contra el AKP».
¿Qué se puede hacer?
El 9 de octubre de 2019, el tribunal de apelaciones turco que confirmó el veredicto, Nedim Türfent, periodista de la agencia DIHA, actualmente cumple una condena de 8 años y 9 meses de prisión. Fue condenado por actos de terrorismo inventados, tras un juicio injusto durante el cual decenas de testigos declararon haber sido torturados para testificar en su contra. Pasó cerca de dos años aislado en condiciones atroces. Decidido a seguir escribiendo, continúa componiendo poemas durante su cautiverio.
MLSA, IPI y PEN International apoyan a Nedim, exigen su liberación inmediata y está en marcha una campaña de solidaridad. También puede brindar su apoyo firmando esta petición.
También puedes apoyarle enviándole una carta o tarjeta postal, pero para asegurar la recepción de la correspondencia, hay que esperar al final de la pandemia, porque ha sido restringida la correspondencia en las cárceles.
Nedim Türfent
Van Yüksek Güvenlikli Kapalı Ceza İnfaz Kurumu
A-44
VAN – TURKEY
- Encontrarás direcciones para otros prisioneros AQUÍ.
No es necesario recordar a todos los lectores que poner en primer plano a personas concretas es porque expresan un sentimiento colectivo y no es una demanda para su propia persona, debido a que la causa y los derechos que defienden son causas humanas que afectan a todos y no solo a una comunidad en particular ni es un llamado al sentimiento nacionalista.
![]()