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Juan Sorin, Agur eta Ohore

En Gopegi, a 7 de febrero de 2017 "Disfruté, tanto, tanto, cada parte, y gocé tanto, tanto, cada todo, que me duele algo menos cuando partes porque aquí te me quedas de algún modo". (Silvio). Hace ya una semana que sentimos tu ausencia compañero, amigo del alma, maestro Juan. Sirvan estas líneas de despedida, de último abrazo y reconocimiento a tu entrañable figura. Tuve el honor de acompañarte en el final de tu camino, de abrazarte, besarte y decirte lo mucho que te quise; aunque soy consciente de tu irremediable pérdida y siento que siempre será insuficiente. Camarada, nos comunicábamos con esos códigos tan particulares de respeto mutuo, fruto de más de veinte años de amistad inquebrantable. Ambos sabíamos que te ibas pero intentábamos evitar ese dolor y en estos últimos encuentros nos refugiamos en "nuestros temas" y hablábamos y hablábamos de Siria, Turquía, de Euskal Herria y como no de Kurdistán. Siempre Kurdistán presente, País prohibido que nos enseñaste a querer y respetar. Lucha de un pueblo que ligaste al nuestro y gracias a ti Juan, Kurdistán se ganó un lugar en los referentes de lucha de mucha gente en Euskal Herria. Siempre estaré agradecido por haber tenido la fortuna de recibir el regalo de tu amistad. Aquel Newroz en el Kafe Antzoki de Bilbo fue un día mágico que nunca olvidaré. De tu mano aprendimos sobre otras culturas y desterramos prejuicios. Nos abriste la mente a Oriente Medio y otras partes de ese mundo que nos dicen que es tan complejo y que de tu mano aprendimos a reconocer y respetar. Contigo admiré luchas condenadas por sultanes y fascistas de aquí y de allá y aprendí a entender qué significa la palabra dignidad y compromiso limitante. Siempre recordaré con muchísimo cariño aquellos encuentros en la Herriko de Otxandio con los amigos del pueblo que tanto te estimaban, y recordaré como magia pura aquellos encuentros con Bittor. También estarás siempre presente en esta tu casa de Gopegi. Tu humildad, dignidad, firmeza de principios, cultura política, amplitud de miras, tu insaciable curiosidad... serán faros que nos guíen. Camarada, querido amigo, como recordó Silvio en su canción, me duele algo menos cuando partes porque aquí te me quedas de algún modo. Hasta siempre, amigo Juan. Alex

En Gopegi, a 7 de febrero de 2017
“Disfruté, tanto, tanto, cada parte, y gocé tanto, tanto, cada todo, que me duele algo menos cuando partes porque aquí te me quedas de algún modo”. (Silvio).
Hace ya una semana que sentimos tu ausencia compañero, amigo del alma, maestro Juan. Sirvan estas líneas de despedida, de último abrazo y reconocimiento a tu entrañable figura.
Tuve el honor de acompañarte en el final de tu camino, de abrazarte, besarte y decirte lo mucho que te quise; aunque soy consciente de tu irremediable pérdida y siento que siempre será insuficiente.
Camarada, nos comunicábamos con esos códigos tan particulares de respeto mutuo, fruto de más de veinte años de amistad inquebrantable. Ambos sabíamos que te ibas pero intentábamos evitar ese dolor y en estos últimos encuentros nos refugiamos en “nuestros temas” y hablábamos y hablábamos de Siria, Turquía, de Euskal Herria y como no de Kurdistán. Siempre Kurdistán presente, País prohibido que nos enseñaste a querer y respetar.
Lucha de un Pueblo que ligaste al nuestro y gracias a ti Juan, Kurdistán se ganó un lugar en los referentes de lucha de mucha gente en Euskal Herria.
Siempre estaré agradecido por haber tenido la fortuna de recibir el regalo de tu amistad. Aquel Newroz en el Kafe Antzoki de Bilbo fue un día mágico que nunca olvidaré.
De tu mano aprendimos sobre otras culturas y desterramos prejuicios. Nos abriste la mente a Oriente Medio y otras partes de ese mundo que nos dicen que es tan complejo y que de tu mano aprendimos a reconocer y respetar. Contigo admiré luchas condenadas por sultanes y fascistas de aquí y de allá y aprendí a entender qué significa la palabra dignidad y compromiso militante.
Siempre recordaré con muchísimo cariño aquellos encuentros en la Herriko de Otxandio con los amigos del pueblo que tanto te estimaban, y recordaré como magia pura aquellos encuentros con Bittor. También estarás siempre presente en esta tu casa de Gopegi.
Tu humildad, dignidad, firmeza de principios, cultura política, amplitud de miras, tu insaciable curiosidad… serán faros que nos guíen.
Camarada, querido amigo, como recordó Silvio en su canción, me duele algo menos cuando partes porque aquí te me quedas de algún modo.
Hasta siempre, amigo Juan.
Alex

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