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INTERPOL, UN MECANISMO DE REPRESIÓN EN MANOS DE TURQUÍA

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Maxime Azadi Demiralp, Periodista kurdo

Durante dos semanas tuve la ocasión de experimentar qué es la Interpol en Europa. Ya se lo que es una celda de interrogatorios en una comisaría de policía, una prisión, aislamiento y la amenaza de ser extraditado a un país gobernado por un dépota. Esta es la historia de la complicidad de las autoridades europeas con Turquía y la historia de una serie de injusticias y hechos absurdos.

Sí, aquí en Europa un periodista puede ser arrestado y considerado terrorista y al mismo tiempo ser tratado como un extranjero ilegal a pesar de ser un ciudadano europeo. Sí, aquí en Europa las autoridades pueden solicitar primero la extradición de un periodista a Turquía, y después a otro país a pesar de la sentencia de un tribunal en favor de su libertad. Esta es la historia de un arresto injusto y de una retención con aislamiento en la prisión de Turnhoult, donde se detuvo el tiempo.

La Interpol: un mecanismo de represión en manos de Turquía

El 15 de diciembre fui arrestado en Bruselas por la policía belga, a petición de las autoridades turcas. Al policía me informó que yo había sido denunciado por Turquía. Esa fue la única razón. Me esposaron y pasé la noche en una comisaría de Mechelen, situada en la región flamenca de Amberes. Desdes que me detuvieron, inicié una huelga de hambre. Turquía había emitido una orden de detención contra mí, a través de la Interpol, convertida en un mecanismo de represión arbitrario. Evidentemente, este no ha sido el primer arresto dentro de la comunidad kurda. Mientras estuve bajo custodia me negué a firmar cualquier documento para protestar por esta injusticia. El 16 de diciembre, me trasladaron, esposado a la Corte del Tribunal de Turnhour, situado a 85 Km de Bruselas. El fiscal pidió mi extradición a Turquía. La solicitud fue emitida desde Turquía. El juez decretó mi arresto. Sin embargo, el juez admitió que no existía información en aquel momento que justificara la detención. ¿Cómo pudieron considerar “creibles” las acusaciones procedentes de un país donde la justicia, la libertad de expresión e información no existen?

Según mi abogado belga Luc Walleyn y el juez, el informe sobre mi persona fue escrito por la corte de Sirnak, una ciudad kurda en la que nunca estuve. Los cargos se basan en artículos publicados desde el 4 de marzo de 2013. Según un documento remitido desde Turquía, un tribunal turco emitió una orden de arresto el 31 de agosto de 2015. En total los cargos contra mí supondrían 25 años de prisión. La información inicial era muy limitada. El juez llegó a preguntarme qué pensaba yo sobre la extradición a Turquía. Le contesté que era él quien debería de preocuparse porque supondría una vergüenza para la justicia y democracia belga.

Dos semanas en régimen de aislamiento

Tras finalizar la audiencia, fui enviado a la prisión de Turnhout. Continué con la huelga de hambre. En tres día solo tomé un poco de té y agua. Me daban agua caliente para el te solo por la mañana y por la noche. El primer día, el director de la prisión me dijo que sería sometido a un régimen especial, ya que era considerado un terrorista. Restringieron totalmente mi contacto con el resto de los presos. Prohibieron las llamadas y las visitas. Me dijeron que tenía derecho a comunicarme con mi abogado todos los días, pero nunca pude llamarle. Sin embargo, pude reunirme con él tres veces. Los demás prisioneros tenían derecho a hablar por teléfono durante quince minutos al día. Podían salir a caminar por el patio durante dos horas diarias. A pesar de mi régimen de aislamiento, me pusieron en una celda con dos presos comunes. Vaya paradoja… me encontraba en una prisión densamente poblada. Los primeros cuatro días dormía en el suelo. No había espacio para moverse, el inodoro estaba situado en el interior de la celda, donde comíamos y dormíamos.

Durante aquellos catorce días no pude salir de la celda. Pedí poder ir a la biblioteca de la prisión con la esperanza de encontrar un libro, no me fue permitido. Incluso rechazaron algunos libros que enviaron algunos de mis amigos. El tiempo pareció detenerse. Teniendo en cuenta los consejos de mi abogado, renuncié a la huelga de hambre, aunque estaba decidido a reanudarla si esta situación se demoraba por más tiempo.

Yo acuso

El 19 de diciembre mi abogado realizó la solicitud para se puesto en libertad. Fui esposado ante el juez de Turnhout junto con otros presos el 23 de diciembre. En la vista reaccioné ante el juez acusando al tribunal. Rechacé los argumentos que condujeron a mi detención, los mecanismos que se utilizaron, los métodos y el trato humillante que recibí. Acusé a las autoridades europeas por su complicidad con Turquía de Erdogan. Yo no era culpable ni terrorista. Los culpables son las mentalidades que producen el terrorismo de estado. 

En la vista del 23 de diciembre, se leyeron los artículos que  fueron publicados en Firat News Agency por los que Turquía me considera un terrorista. Aquellos artículos no eran tan convincentes como para justificar mi detención. Mientras estuve detenido se inició una campaña en apoyo a mi libertad. La Federación Internacional de Periodistas y algunos medios de comunicación se ocuparon de mi situación. El fiscal que había pedido mi arresto, incluso llegó a estar a favor de mi liberación. El juez estimó ponerme en libertad con fianza, pero me negué a pagar la tasa, por lo que tuve que regresar a la cárcel y continuar con el régimen especial. Por la noche, recibí la noticia de que mis amigos habían pagado la fianza. Sin embargo, hubo otra orden de detención procedente de la Oficina de Inmigración, por lo menos hasta que se produjera mi extraditación a otro país. Era posible que fuera extraditado a Francia y mi abodo me informó que Turquía había enviado la misma solicitud a las autoridades francesas. En ese caso corría el riesgo de ser arrestado en Francia. El 29 de diciembre me trasladaron al centro de extranjeros ilegales de Merkspals. Mi abogado inició gestiones por la vía de emergencia contra esta decisión. A pesar de la orden de libertad ordenada por el juez, pasé cinco días más en prisión antes de ser liberado el 28 de diciembre. La amenza de Turquía sigue pendiente. El tribunal se encuentra a la espera del expediente completo que deben remitir las autoridades turcas. Mientras tanto yo seguiré escribiendo, molestando a quienes ostentan el poder y luchando por otro mundo posible. La resistencia es hermosa.

*Gracias a todos los que me apoyaron durante mi arresto y apoyan la libertad de prensa y expresión. Al mismo tiempo declaro mi denuncia a la represión del poder turco exportado a Europa. Agradezco también a los periodistas de Médiapart que pidieron mi liberación.

Fuente: blog Médiapart

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