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Los kurdos, Turquía, el genocidio armenio

Un luchador kurdo en Montevideo. 

Texto: Corihún Aharonian

Mehmet Doğan es un antropólogo, sociólogo y documentalista nacido en Antep (Aintab), Turquía, en 1960, y radicado actualmente en La Paz, Bolivia. Visitó Montevideo acompañando al editor Ragip Zarakolu,  y tuvo una breve intervención tras la conferencia de éste dictada en el anexo del Palacio Legislativo como parte de los actos conmemorativos del 99º aniversario del genocidio armenio.
—Soy un luchador de la causa de los pueblos que están oprimidos en Turquía. Venimos de un movimiento socialista, con un proyecto para transformar esa región, contra el imperio. Ahora, en América Latina, hay una nueva manera de despertarse. Nuestra idea es analizar mejor estos modelos. El proceso boliviano es muy interesante para todos los pueblos del Oriente Medio. La palabra “plurinacional” es de gran importancia para nosotros. Creo que es la única solución para arreglar los conflictos del Oriente Medio. No solamente los de los kurdos; también los de los armenios, los asirios, los palestinos. Tenemos que defender en esta región una nueva sociedad confederal.
Pienso que podemos crear un Oriente Medio independiente, confederal, y borrar por fin todas las fronteras. Estos pueblos, durante miles y miles de años pudieron vivir juntos.
Es por eso que estoy en Bolivia: para conocer mejor esa experiencia y para ver cómo podemos aprender de ella. No queremos copiar un modelo, sino estudiarlo. Creo que tenemos muchos puntos comunes.
—Usted fue preso político en Turquía. ¿Cuál fue el motivo formal?
—Era un joven estudiante en la universidad, y participé en movimientos estudiantiles de izquierda. Pero no tenía pertenencia a un partido político. Éramos parte de un movimiento –había turcos, kurdos, armenios, árabes, griegos de origen…–, y el golpe de Estado de 1980, en menos de un año, hizo 600 mil arrestos. Fuimos acusados de separatismo y terrorismo. Había sido animador de danza y música kurda en la universidad, tratando de servir a esa cultura. Bueno, la música kurda era considerada separatismo. Estuve preso seis años.
—Usted planteaba la posibilidad de un Estado plurinacional en Turquía. ¿Cuál es la situación de las distintas minorías hoy día allí?
—Al norte de Turquía viven lazes. En la parte occidental hay griegos, circasianos, chechenos, búlgaros, macedonios. En la parte oriental, armenios, asirios, kurdos… Hasta los años ochenta estos pueblos, como víctimas de la represión, no tenían movimientos de reivindicación cultural. Antes hubo golpes de Estado que reprimieron a los líderes y los intelectuales de estos movimientos. Después del golpe de Estado de 1980, una parte de los kurdos, que estaban en los campamentos de Palestina y participaban en la guerra antisionista, formaron un grupo guerrillero, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (pkk). Y en 1984 empezaron una nueva lucha armada. Rápidamente, a causa de esta represión militar fascista, ganaron una simpatía importante. Y una participación masiva de jóvenes. No solamente kurdos: hubo también turcos participando en este movimiento guerrillero. A fines de los años ochenta el efectivo de la guerrilla del PKK era de 8 mil guerrilleros. Empezaron a controlar algunas ciudades. Después el Estado turco aplicó una política de tierra arrasada y hubo 5 mil pueblos destruidos y más de 5 millones de campesinos desplazados a la fuerza, acusados de apoyar a la guerrilla. El resultado fue muy, muy caro para todo el mundo.
En el mismo tiempo se desarrolló un movimiento democrático –yo formo parte de él– que no está en oposición a la guerrilla sino que es complementario de ella. El objetivo final es terminar con la violencia y transformar a Turquía en un país democrático. Rápidamente, todos los líderes de estos movimientos que reivindicaban una Turquía plural fueron reprimidos. Hubo más de 3 mil asesinatos extrajudiciales, 20 mil desaparecidos, y permanentemente entre 10 mil y 15 mil presos políticos. Ahora mismo hay 12 mil presos políticos en Turquía. Incluso niños de entre 12 y 16 años, cuya única culpa es haber tirado una piedra contra un tanque. Imagine: un niño de 12 años condenado a 16 años, acusado de terrorista y separatista.
Estamos siguiendo la lucha en un país que da una imagen democrática gracias a la publicidad de sus amigos de Estados Unidos y Europa. Pero en verdad hay una dictadura militar con una imagen civil. El ejército turco es el que tiene el control.
—¿Aún hoy?
—Según la Constitución turca, hay una institución llamada Consejo de la Seguridad Nacional, que se reúne regularmente. Cinco comandantes del ejército turco (las diferentes fuerzas y el comandante general) y también miembros del gobierno: el primer ministro, el presidente de la república. La política cotidiana de Turquía está definida por este consejo. No solamente la de defensa nacional, también la ecónomica, y cómo reprimir a la oposición, cómo intervenir en nombre de la otan contra Siria, cómo defender mejor los intereses del imperio.
La Turquía actual es un mercenario directo de Estados Unidos. Tiene la segunda fuerza armada más grande de la otan después de Estados Unidos. Es amiga de Israel, si bien actúa mediáticamente y se enoja, para dar la imagen al mundo entero de que está defendiendo a los palestinos.armenios-turcos
—Israel no ha reconocido el genocidio armenio.
—Hasta ahora Palestina tampoco reconoce el genocidio armenio. ¿Cómo puede ser que el pueblo palestino, oprimido, no reconozca el genocidio armenio? No condenaron el acto genocida de Saddam Hussein contra los kurdos, porque Saddam Hussein apoyaba financieramente a Palestina. Todo se transforma en intereses, intereses, intereses, beneficios… Los kurdos y los turcos pagaron cara la solidaridad con Palestina. Cientos, miles de kurdos y turcos murieron en la lucha antisionista, hermanados con los palestinos. Creo que tenemos que ser solidarios con la causa palestina, pero ser solidario con la causa palestina no quiere decir ser solidario con Hamas o el gobierno actual. Porque el gobierno actual es neoliberal; su objetivo final no es salvar Palestina. Y Hamas es una organización islamista, fanática, fundamentalista. Pero tenemos compañeros palestinos que quieren y que defienden un Oriente Medio antimperialista.
Sabemos muy bien quiénes son los arquitectos del Plan Cóndor. El imperio es peligroso. Ahora está balcanizando la región en Siria. Los resistentes, kurdos en su mayoría, ¿qué hacen? Desde hace dos años controlan una zona muy grande en la que aplican un socialismo comunitario. No se habla de eso. No se les invita a Ginebra 2. Porque es una tercera voz que dice que otro mundo es posible. No es una ideología de izquierda extremista; es una ideología más confederal, que reúne a todo el mundo, todas las religiones, con respeto mutuo, y que hace una propuesta que se aproxima a modelos como el del Estado plurinacional de Bolivia.
—No mencionó a los alevíes entre las minorías actuales de Turquía…
—Los alevíes son una religión. Hay kurdos alevíes también. Mis padres son alevíes. Los alevíes no son musulmanes, tampoco. No hacen nada como condicionamiento del islam. Ir a la mezquita está prohibido para un aleví. Usan algunos argumentos del islam para proteger su cabeza, para evitar ser víctimas. Es como con los indígenas aquí durante la colonización española. Resistieron, resistieron, y al final no pudiendo resistir, aceptaron el cristianismo pero con una interpretación local. Los alevíes –hay mayoría de kurdos, pero hay turcos también– son reprimidos. En Turquía, ser otra cosa que musulmán sunita es motivo de discriminación.
—Usted dijo que en este momento hay más de cien alcaldías gobernadas por kurdos. ¿Qué ocurre con el tema armenio en las regiones kurdas de Turquía?
—Entre los 12 mil presos políticos hay cerca de 2 mil presos que son trabajadores de estas alcaldías. Miembros de concejos municipales, alcaldes (y alcaldesas), estuvieron o están presos. Porque donde tienen un poder municipal, esos alcaldes aplican un modelo de socialismo comunitario. Y plantean el reconocimiento de todos los pueblos víctimas del fascismo nacionalista turco. Por ejemplo, la primera cosa que hicieron grandes ciudades como Diarbekir, Van, Hakkari, Batman y otras más, fue ver cómo salvar riquezas históricas armenias. Eso fue motivo de prisión. No era imaginable que se defendiera la identidad de los armenios, presentados por el sistema nacional de educación como enemigos. Los niños de 6 años, ¿qué aprenden en la escuela cuando empiezan? Pues que los armenios son traidores de los turcos, como los griegos. Que los armenios masacraron a los turcos. Y que los turcos, para defenderse, expulsaron a los armenios. Contado así, se trata de una victoria de la defensa nacional.
Todas las alcaldías donde está el Partido de la Paz y de la Democracia –que de parte de los kurdos es cercano a Abdullah Öcalan–, ¿qué hacen? Romper con esta desinformación y hacer una educación alternativa. Para que los niños aprendan la verdad. Es un trabajo muy importante, que no se puede hacer a nivel nacional, pero sí se logra a nivel de las alcaldías. Y salvar patrimonios universales. La mayoría de los alcaldes son kurdos que dicen: “Mi abuelo, hijo de su madre, participó en el genocidio, de una manera directa o no, pero yo quiero reparar eso de un modo concreto”.
El 24 de abril de 2014 miles y miles de personas manifestaron en distintas ciudades de Turquía para denunciar el genocidio armenio.
—En Turquía soplan vientos nuevos. Usted habló de 36 diputados que reclaman el reconocimiento del genocidio.
—Es el mismo partido político, el Partido de la Paz y de la Democracia, que tiene 36 diputados. El sistema electoral en Turquía es totalmente antidemocrático. Se presentaron como candidatos independientes. Si hubiera una democracia, podría haber 150 diputados con los mismos votos. No exagero. A pesar del sistema antidemocrático, se lograron esos 36 diputados, seis de los cuales estaban presos. Hace un par de meses liberaron a dos de ellos. Entre estos 36 diputados hay cristianos. Hay un representante de los asirio-caldeos. Y ahora formaron un nuevo partido político, y en las próximas elecciones va a haber candidatos armenios. Hace un par de meses, en las elecciones municipales, hubo candidatos armenios. Es un partido que se abre, que no se reivindica solamente como un partido kurdo. Es un producto de la lucha kurda, pero quieren transformarse en un partido democrático alternativo de Turquía, y hacen un trabajo muy importante: no plantean solamente el reconocimiento del genocidio armenio, sino que, por ejemplo, defienden la homosexualidad. Defender la libertad de la homosexualidad en Turquía es un tabú total. Son hombres y mujeres de coraje. Dos de ellos fueron asesinados. Ha habido presos: 15 años, diez años. Como dije, ahora hay cuatro que están presos desde hace seis años. Otros estuvieron diez años, desde 1993 hasta 2003. Es una lucha que dice: “Vamos a pagar el costo. Sabemos que ser diputado no es un honor. Podemos ir presos o ser asesinados”. Están siguiendo esta lucha, en todos lados, incluso en la Asamblea Nacional turca.
—¿Cuál es el porcentaje y el peso de los kurdos de Turquía en la diáspora europea?
—Hay más de 4 millones de kurdos en Europa solamente. En el mundo son casi 5 millones. Cuando capturaron a Abdullah Öcalan en Kenia, en 1999, miles y miles de kurdos se manifestaron. Cada vez que hay una manifestación se reúnen casi 200 mil kurdos. Ningún partido de izquierda de Europa puede movilizar tan rápido tanta gente. Es una diáspora muy grande y muy organizada, con una ideología progresista social, laica. Cada 24 de abril esta comunidad conmemora el genocidio armenio, reconocen la participación parcial –el hecho de que sus abuelos fueron utilizados por el ejército turco–. No es un lobby de las empresas. Tratan de hacer una diplomacia del pueblo.
—En su intervención hizo referencia a Las venas abiertas…, de Galeano…
—Cuando estuvimos presos, el libro Las venas abiertas de América Latina, publicado en turco por Ragip Zarakolu, estaba prohibido por los golpistas. De manera ilegal, conseguimos un ejemplar. Pero temíamos que lo requisaran los guardias. Hicimos cinco copias escribiendo en papeles de cigarrillos. Fue muy duro. Con esas copias, difundimos el libro entre diferentes bloques de la prisión y nos servimos de él como elemento de formación política. Gracias a ese libro conocimos la historia de América Latina y la de sus indígenas. Fue una ocasión importante para conocer mejor, a través de él, nuestra historia también, y desarrollar nuevas maneras de lucha.

Fuente: Brecha Digital 23 de mayo de 2014

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Comentarios

Un comentario en “Los kurdos, Turquía, el genocidio armenio

  1. Los romanos sabían. El “divide y vencerás” ha funcionado siempre. Los cruzados conquistaron Jerusalen aliándose con árabes que odiaban a otros árabes. Cortés, en Mexico, igual. La derechona, a nivel mundial, la reacción, es un bloque sólido. Aprendamos la lección.

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    Publicado por Antón Miralles | 3 septiembre, 2014, 09:37

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